Discurso del primer Rector Dr. Wilhelm Keiper en La fiesta del primer decenio del Instituto

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Discurso del primer Rector Dr. Wilhelm Keiper en La fiesta del primer decenio del Instituto

Mensaje por Admin el Sáb Jun 28, 2008 7:24 pm

Discurso pronunciado por el primer Rector Dr. Wilhelm Keiper en La fiesta del primer decenio del Instituto, el 16 de Diciembre de 1914.



“El Instituto Nacional del Profesorado Secundario, actualmente no es lo que era hace diez años y menos lo que debía ser, según las ideas del iniciador de su fundación, el doctor Juan Ramón Fernández.

“Padecería sin embargo un gran error, quien juzgando a primera vista el Instituto, creyera que su marcha ha sido un movimiento desordenado, sin rumbo fijo y sin orientación clara.

“Puedo asegurar, y los que han observado de cerca esta marcha bien lo saben, que jamás hemos perdido de vista el fin prefijado, y que si fuerzas ajenas y superiores nos han impuesto una aberración aparente, la brújula de nuestra nave ha seguido marcando su polo y hemos realizado todos los esfuerzos posibles para llegar a la anhelada meta.

“El Instituto Nacional del Profesorado, desde el primer día de su existencia, ha luchado tenazmente en pro de un ideal que por más de cuatro decenios, desde la reorganización nacional durante la presidencia del General Mitre, ha surgido como una necesidad de la cultura general del país, como el anhelo de los más sobresalientes intelectuales de la Nación, como preocupación primordial de mucho de sus gobernantes y legisladores: la formación de un profesorado secundario que se consagre a su alta misión, como lo decía el Dr. González, ‘no a manera de simples empleos o ayuda de costas personales, sino como un alto y noble ministerio social y patriótico, con exclusión de otros oficios u ocupaciones que lo distraiga de la tarea docente y educativa.’

“Es cierto que este ideal tan sublime y elevado no ha podido realizarse hasta el presente, pero cábele al Instituto el honor – y esto puedo afirmarlo con justo orgullo y sin ninguna jactancia, - el haber contribuido, en cuanto ha sido posible, a propagar y preparar su realización. Ha sido el primer establecimiento en que han recibido los aspirantes al profesorado una preparación práctica para su futura tarea, tal vez deficiente e incompleta en los primeros años; pero perfeccionada y amplificada ulteriormente, siendo en la actualidad todavía la única institución en que esta preparación se correlaciona y reúne con la especialista y pedagógica de un modo completamente armónico y unitario.

“Ha fijado, el Instituto, a través de tantas vicisitudes y dificultades, su carácter definitivo, como institución que se consagra exclusivamente a un solo objetivo y que no abriga otras aspiraciones y pretensiones, que las de cumplir con su destino, en la forma más perfecta posible. Puedo aseverar, además, que esta organización no ha sido el resultado de principios abstractos y de especulaciones teóricas, y que no hemos querido copiar sistemas exóticos o trasplantar al suelo argentino instituciones no adaptables a este medio.

“El Instituto ha sido considerado muchas veces y sin ninguna razón, como una planta extraña que se había importado a este país y que no había echado raíces en el nuevo ambiente. Por el contrario, si bien es cierto que el germen de su organización, la semilla de sus tendencias e ideas ha venido de afuera, la concepción de la idea surgió de un cerebro argentino, puesto que fue el Dr. Juan Ramón Fernández, que por el estudio intenso de la tradición argentina, del estado de la Instrucción Pública de su tiempo y de las posibilidades que se ofrecían a la solución de la cuestión del profesorado, encontró la fórmula primera de esta institución y, fue el Dr. Joaquín V. González, quien a base de los mismos estudios procedió a su amplificación e intensificación.

“Han colaborado a su ejecución, la experiencia y las ideas de los profesores contratados: pero éstos jamás han podido olvidar que un Instituto como el nuestro, debe desarrollarse desde adentro, según la ley de los organismos, y que puede prosperar únicamente cuando se adapta como las plantas, al suelo y clima, es decir, al ambiente en que viven y crecen.

“El germen exótico se ha trocado en un árbol argentino, que en su estructura como en su crecimiento, ha desarrollado y demuestra todas las características de una organización nacional.

“Se llama Instituto Nacional, no sólo porque es la Nación la que lo subvenciona y fomenta, sino, en un sentido mucho más esencial y estricto: porque es una institución de carácter y fines nacionales. Han pasado por sus aulas centenares de alumnos, y aunque entre ellos ha habido verdaderas aves de paso, no han faltado sin embargo, muchos otros que han considerado y consideran el Instinto como su propio hogar científico, como la casa a la cual deben su preparación y perfección de profesores.

“De esta manera ha crecido el Instituto, orgánicamente, ha participado de los beneficios del ambiente en que ha vivido, ha tropezado con contratiempos, del mismo modo que los demás establecimientos nacionales que han sido creados con fines nuevos y que han luchado por ideas nuevas.

“Su desarrollo ha sido un reflejo fiel del desarrollo del país, con sus grandes saltos de progreso y con sus momentáneos desfallecimientos.

“Ha sucedido con él como sucede con el clima argentino, en el cual no se verifican transiciones o gradaciones paulatinas, sino cambios repentinos y bruscos. No han faltado los días de calor sofocante, las épocas de sequía, como las de lluvias torrenciales, y no han faltado tampoco impetuosos y violentos pamperos que limpian la atmósfera y preparan los días de límpido cielo y de esplendoroso sol: pero a pesar de todo esto, crece la vegetación, aumenta la riqueza y progresan las ideas.

“El Instituto del Profesorado, desconocido y menospreciado en sus primeros años, después criticado y atacado, ha entrado actualmente en una época en que es más conocido y apreciado en su justo valor, en que es juzgado con mayor imparcialidad.

“Si en sus comienzos fue considerado como un simple Colegio Nacional o un Seminario Pedagógico y si se quiere hasta paradójico, dirigido por unos cuantos ‘maestros normales’, todavía no falta quien en la actualidad le atribuya la pretensión de significar una duplicación de la Universidad, con fines completamente distintos a su verdadero origen. Ni una ni otra cosa jamás ha sido ni ha querido ser. Su única y noble aspiración es: suministrar a sus alumnos una preparación completa, sólida, intensa y adecuada a su futura profesión. Se conforma con ser un Instituto del Profesorado Secundario, y nada más”. [1]


[1] KEIPER, W., El Instituto Nacional del Profesorado Secundario en la primera década de su existencia.1905 a 1915. Establecimiento Gráfico de T. Palumbo, Bs. As. , 1916, pp. 32 a 34.

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